Los docentes
muestran diferencias en sus prácticas cotidianas, nos preguntamos ¿porque se
generan o se dan esas diferencias? cuales son
las características personales como la ética, experiencia
profesional, formación de cada uno de ellos que nos puedan explicar que los
hace unos malos o buenos docentes; pero es necesario mencionar que además del
constituyente personal es fundamental que los docentes cuenten con el apoyo institucional y gubernamental.
Lo que definitivamente hace
la diferencia es cuando el docente se concientiza de su práctica,
cuando reflexiona en forma permanente sobre ella tantos de sus errores como de
sus fortalezas.
Leyendo el
libro de los autores, John W. Brubacher; Charles W. Case; Timothy G. Reagan:
"Como ser un docente reflexivo", analizan las situaciones que con
mayor frecuencia podemos encontrar, entre ellas están la de los
docentes sin experiencias:
-identificar problemas en su
propia conducta, por ejemplo tomarse demasiado en serio.
-culpar a los demás: una de las
lecciones que más cuesta aprender es asumir nuestra responsabilidad de lo
que pase en el aula.
-no identificar cuáles son los
problemas que existen en el aula
-no elaborar un plan de mejoramiento.
-esperar que las cosas se resuelvan solas.
En los docentes con experiencia y
prácticas reflexivas encontramos las siguientes características:
-admitir que los reclamos de los
alumnos son legítimos
-elaborar e instrumentar un plan que
permita satisfacerlos.
-incapacidad de percibir las parcialidades
y distorsiones del currículum.
-currículo y diversidad sociocultural.
-ética profesional y responsabilidad
del educador respecto a sus colegas: la conducta ética profesional o
personal, requiere algo más que limitarse a seguir las reglas ciega e
irreflexivamente.
-en ocasiones nuestra formación,
nuestras inclinaciones, nuestro estilo de vida influyen en no se haga lo
correcto, rompiendo las normas.
-conciencia del oficio: aparece cuando
nos convertimos en jueces de nuestro propio caso y afirmamos que nuestro
desempeño es bueno o malo, adecuado, hábil y otras cosas por el estilo. Es la
capacidad a uno mismo o sentir una profunda satisfacción ante algo bien
hecho, vergüenza ante el trabajo descuidado o incluso desconcierto ante la
negligencia o la despreocupación.
Pretendemos con
esta revisión que nuestros docentes realicen una revisión minuciosa de su
quehacer diario, que reflexionen, que realice en
forma sistemática un proceso metacognitivo de
sus métodos didácticos.
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